jueves, 6 de diciembre de 2012


LAS GEMELAS Y UN CRIMEN… ¿PERFECTO?
Antonio Mora Plaza

         Llevaba varios días Laurita jugando a las cartas con Galapa, la tortuga sabia, cuando… Pero primero habría que narrar un extraordinario acontecimiento. Mejor aún, una extraordinaria coincidencia. Pero antes de llegar a esa coincidencia debería el lector saber un diálogo que sostuvieron las gemelas, diálogo pertinente para situar al lector ante tan singulares hermanas, para saber de la madurez que habían alcanzado a pesar de su corta edad. Decía Laurita:
         - ¿Te das cuenta Valentina que para nosotras no existía nada antes de nacer? Es como si el mundo hubiera nacido con nosotras. Pero no es verdad, porque al menos nuestros padres existieron antes. ¿Me haces caso, Valentina?
         - Perdona, Laurita, pero es que estaba anotando un sueño que he tenido y si no lo hago se me olvida luego. Y es que apenas puedo recordar sueños de nuestra infancia –contestó Valentina mientras se levantaba de su butaca de aire.
         - En esta cueva, Valentina, creemos que nada nos envejece, ¿pero cómo podemos estar seguras de que no envejecer equivale a la inmortalidad? Aunque leo menos que tú, he leído que el Universo también desaparecerá. Entonces, ¿qué será de nosotras? ¿Podremos sobrevivir al Universo? Si no es así, ya no será verdad que somos inmortales. ¿Todo esto no te preocupa, Valentina?
         - No, porque ya hace un par de años que he pensado todo esto y me contesté con una pregunta: ¿recordamos acaso cuando aún no existíamos, Laurita?
         - Eso es imposible, Valentina.
         - Cierto, luego la conclusión es que… siempre existiremos aunque seamos… mortales.
         - No lo entiendo, Valentina.
         - Piénsalo y verás que es lógico. La única inmortalidad pasa por la muerte, Laurita.
         - Ahora te entiendo menos, pero será mejor que dejemos el tema porque me estás deprimiendo. ¿Qué es ese sueño tan especial que has tenido?
         - Verás, sueño que voy en un coche de caballos y que me persigue otro. Creo que el conductor del otro eres tú, pero no estoy segura. Entonces ocurre que me caigo por la ladera. Tú bajas con el tuyo y me sacas de entre las ruedas. Luego, subimos la ladera riendo por lo ocurrido como si nada hubiera pasado pero, antes de llegar al camino desde donde me despeñé, un personaje viene de tu carruaje y dice lo siguiente: “¿Perdonad, soy el Sr. Freud y querría saber si el Sr. Holmes viajaba en el carruaje estrellado?” Luego me despierto.
         - ¿Y quién es ese señor Freud? Por cierto, ¿mi carruaje baja tranquilamente por la ladera y no se estrella y el tuyo sí? ¿Cómo es posible?
         - Verás Laurita, los sueños no tienen lógica, pero es así como soñé lo que soñé.
         Y en esta discusión estaban las gemelas cuando una carta salía del Arcón de los Sueños. Tomó al vuelo la carta Laurita, siempre más presta y decidida que su hermana, y comenzó a leerla en voz alta. Decía:
         “Espero que estéis ahí, en la Cueva de los Sueños, y felices como siempre con vuestros amigos los animalitos que os acompañan y distraen. Os escribo porque sé de vuestra inteligencia y predisposición. Tiene –mejor, tenemos– un caso de posible asesinato que le trae de cabeza a Holmes. Os pondré en antecedentes. En las montañas de Mungrisdale se ha encontrado un coche de caballos estrellado, despeñado por una de sus laderas. A pocos metros del carruaje también se ha encontrado muerto a su posible ocupante, el Sr. Schefold, Peter de nombre. Tenía muchas contusiones en el cuerpo y un golpe en la cabeza que se supone que es el que le ha causado la muerte. Lo normal sería pensar que se ha golpeado contra algún elemento metálico o duro del propio carruaje, contra una piedra o contra un árbol. El problema es que no se han encontrado restos de pelo o sangre ni en el carruaje ni ninguna piedra u obstáculo que le hubiera producido el fallecimiento por traumatismo. El carruaje lleva algunos cinturones de cuero en la cabina de los pasajeros que no son habituales. El Sr. Schefold era juez en Londres y se supone que debía tener muchos enemigos, muchos condenados por él que desearían matarle. Tenemos un candidato, pero tiene coartada. Es decir, en realidad no tenemos nada. Holmes no para de darle vueltas al asunto y no llega a nada. Incluso ha consultado a su hermano Mycroft y de nada le ha servido. Quizá sería abusar de vuestra amabilidad, pero si pudierais echarnos una mano ambos os estaríamos aún más agradecidos si ello fuera posible. Ya sabéis que Holmes es muy orgulloso y no requiere vuestra ayuda, pero yo, que el orgullo lo tengo mucho más menguado, sí os la pido. Para Holmes sólo hay dos salidas: o la resolución del caso o la locura. Si pudierais viajar al lugar de los hechos os quedaría eternamente agradecido”.
         - La carta va firmada por Watson, como te habrás imaginado. Le contesto que allí estaremos, ¿te parece, Valentina?
         Quedaron las gemelas atónitas por el parecido entre el sueño de Valentina y la carta de Watson, pero tanta fue su estupefacción que nada comentaron de hecho tan singular.
         - Espera, Laurita. Hasta ahora el Sr. Holmes nos requiere porque somos capaces de viajar atrás en el tiempo y con ello se supone que podremos ver lo que pasó. Pero en el fondo eso demuestra cierta desconfianza hacia nosotras.
         - Ahora tampoco te entiendo. Hoy está visto que, o yo no te entiendo, o tú no te explicas –contestó Laurita algo malhumorada.
         - Quiero decir, Laurita, que el Sr. Holmes no cree en nuestras capacidades detectivescas porque cree que lo que él no resuelva no habrá nadie capaz de hacerlo. Pues bien, vamos a demostrarle lo equivocado que está. ¿Te parece, Laurita?
         - De acuerdo, pero entonces tu padeces del mismo pecado que el Sr. Holmes: crees poder resolver aquello que nadie puede hacerlo, ni siquiera el mismísimo Sr. Holmes. ¿Me equivoco, Valentina?
         - Tienes razón. Pero elige, hermana: o me guardo la soberbia o una nueva aventura.
         - ¡Valentina, la aventura por encima de todo! Dejamos tu soberbia a Galapa hasta la vuelta y que te la guarde. No creo que la pierda –replicó Laurita y ambas rieron y todos sus amigos animales rieron a la vez y cantaron a coro:

“Soberbia maldita
  sal de la cueva
  y que no se repita
  que Adán y Eva
  mortales fueron
  por la manzanita”.

         - Te propongo aceptar el reto pero como lo hace el Sr. Holmes: método deductivo, sin viajar a esas montañas británicas. ¿Te parece, Laurita?
         Y Laurita asintió mientras seguía con sus amigos cantando la canción. Viajaron de la manera que ya es sabida al 221B de Baker Street. Allí les esperaba Watson, su esposa y la dueña de la casa.
         - Bienvenidas. Estáis en vuestra casa –dijo la dueña-. Tenéis pastas y leche caliente en la mesa. También algo hay para vuestros amigos del bosque, aunque veo que sólo habéis venido con Ojazos, la rana saltarina, y con Marni, la simpática urraca.
         Saludaron las gemelas a Watson y besaron a su esposa y a la dueña. Entonces Valentina les dijo:
         - Seguiremos esta vez, Sr. Watson, el método del Sr. Holmes. Y lo primero es más información, porque la que tenemos apenas da para nada. Habláis en la carta de un sospechoso pero con coartada, lo cual es una contradicción. ¿Hay más sospechosos?
         - Creo que es ambas cosas. Aconteció el supuesto accidente el 19 de noviembre a partir de las 5 de tarde. Sabemos que fue a las 5 de la tarde porque se encontró roto el reloj de bolsillo del juez. Tenemos no uno, sino tres personas relacionadas con la víctima, pero ninguna prueba concluyente de que fuera uno de los tres. El primero es el Sr. Steedman, matemático y profesor de universidad. La mujer de Steedman, Emily Robinson, fue condenada por el juez Schefold a diez años de cárcel por un crimen que, según su esposo, no cometió. Y por la información que me ha proporcionado Holmes parece que la Sra. Robinson era inocente. Además, Emily Robinson no llegó a salir de la cárcel: fue asesinada un mes antes de su liberación. Parece ser que la Sra. Robinson es una de las pocas conquistas frustradas del juez. Es de imaginar el sufrimiento de ambos con esa condena injusta. Motivos tenía, desde luego, para asesinar al juez. Sin embargo tiene coartada porque ese día se le vio en un pub del pueblo. Estuvo toda la tarde. Incluso los testigos que le vieron aseguran que llegó borracho a casa. Una segunda sospechosa –segunda porque es mujer– es Graziella Di Caprio, la mujer del juez Schefold. Su motivo: los celos. Quizá aún sois muy jóvenes para entenderlo, pero los celos son un demonio que a veces se viste con los ropajes de la venganza. Perdón, quizá he sido un tanto retórico, quiero decir que es uno de los grandes motivos para el crimen. Ya en la literatura clásica se registra el personaje de Medea, que fue capaz de asesinar a sus dos… Perdón, de nuevo, porque creo que me voy del tema. La señora Di Caprio tiene coartada porque el día 19 la visitaron algunas de las señora del club El té de la las cinco. No tengo que explicar con ese nombre de qué son defensoras estas señoras. Tenía y tiene un buen motivo. El juez es, digámoslo finamente, un don Juan. Se sospecha que utiliza su cargo para lograr sus conquistas, pero hasta ahora nadie le ha denunciado, lo cual le deja con las manos libres. A pesar de ello, tiene reputación de juez justo. Precisamente su primer fallo notorio es el de la condena de la señora Emily Robinson y ya he comentado la posible causa. El tercero es el Sr. Ramsey, el esposo de una de las amantes del juez, amante cuyo nombre omito por respetar su intimidad y porque no creo que tenga influencia directa en el caso. Es pescador de altura, de los que se alejan muchas millas de la costa. Como veis, venganza y celos, dos viejos motivos que llevan a las personas a situaciones límite, incluso al crimen en algunos casos. También tiene coartada el Sr. Ramsey, que ya os dicho que es pescador y estuvo ese día y  varios días después de faena en el mar. Aquí tenéis un informe completo de lo acontecido preparado por Holmes.
         - ¿Y por qué sólo tres sospechosos, Sr. Watson? Con tantos condenados por el señor juez debiera tener muchos enemigos –preguntó Laurita adelantándose a su hermana.
         - Buena pregunta, Laurita –contestó Watson–. El nexo de unión de los tres sospechosos es el pub The Fox Clever, donde se les ha visto a la vez, pero no juntos.
         - ¿Y se les ha visto conversar entre ellos? –inquirió Valentina.
         - No. Por eso he dicho a la vez, pero no juntos. Eso es lo extraño, que nadie les ha visto entablar conversación entre ellos, lo cual es casi más difícil que lo contrario teniendo en cuenta que es el único pub de Mungrisdale. También resulta extraño las frecuentes visitas al pub de la señora Di Caprio dado que es la mujer de un juez. No parece apropiado a su condición. Pensad que este país es muy puritano y está mal visto que las mujeres vayan a estos lugares sin sus esposos, incluso con ellos.
         Quedáronse pensativas las gemelas y ambas se sentaron al unísono en uno de los sofás del gran salón de la casa. Aprovechó Watson para disculpar al Sr. Holmes por su ausencia en la reunión, pero el caso es que el famoso inspector había recibido el encargo del Foreign Office de ir a recoger al no menos famoso psicoanalista vienés Sigmund Freud. “Pero pronto estará aquí y ampliará la información”, puntualizó Watson.
         - ¿Contra qué se golpeó exactamente el Sr. Schefold? –preguntó Valentina.
         - Este es otro problema, porque no hemos encontrado ningún objeto contundente, ninguna piedra que tuviera restos de sangre o pelo de la víctima. Creo que ya os lo he comentado. En realidad yo me he permitido insinuar a Holmes que todos los indicios apuntan a un mero accidente, pero Holmes dice que le huele a un crimen. Ya conocéis al Sr. Holmes, nunca dice todo lo que sabe, sólo aquello que casa con su reconstrucción de los hechos. Le he advertido que esa forma de proceder le puede llevar a omitir información relevante cuando su teoría fuera errónea, pero el sigue en sus trece. Según él, su método consiste en seleccionar la información, porque tan malo es la falta de ella como el exceso. Depuración de información y reconstrucción mental de los hechos. Ese es su método. Y hasta ahora le ha dado un magnífico resultado.
         Entonces Laurita hizo una pregunta que dejó boquiabierto y balbuciente a Watson.
         - ¿Por qué están tan seguros que el accidente fue el día 19 y no el anterior o posterior?
         - No lo sé con exactitud. En todo caso eso fue lo que dijo el forense. Nos hemos fiado de él, aunque Holmes sigue su propio criterio en estos casos. En realidad nunca se fía ni de la policía ni de los forenses: dice que carecen de imaginación por razón de su oficio.
         Entonces, como a hurtadillas, le dijo Valentina a su hermana:
         - Buena pregunta, pero tengo otra que creo que es aún mejor aunque me la reservo para el Sr. Holmes.
         Contra toda la previsión de Watson, llegó en ese momento Holmes a la casa de Baker Street, lo cual despertó alborozo, tanto en las gemelas como en el resto de los ocupantes, y ello a pesar del carácter seco del famoso detective. Además no venía sólo, sino que le acompañaba el Sr. Freud, el no menos famoso psicoanalista vienés. Todos juntos conversaron durante largo rato, casi hasta la noche. Valentina le contó el sueño al famoso psicoanalista.
         - A bote pronto me llama la atención el que yo viajara en el carruaje de Laura, vuestra hermana, y preguntara si el Sr. Holmes viajaba en tu carruaje, Valentina. Pensaré en ello, aunque visto los casos resueltos por vuestra colaboración me atrevería a pensar que tú, Valentina, querrías emular al Sr. Holmes, copiar sus métodos –reflexionó en voz alta el Sigmund Freud.
         - Pero si es así, ¿para que querría yo que viniera en mi ayuda el Sr. Holmes?
         - El sueño tiene sus camuflajes, sus desplazamientos entre personajes, sus aparentes contradicciones. En mis estudios sobre el tema he llegado a una conclusión universal: el sueño es una realización de deseos, pero hay que interpretarlo; también que una cosa es lo que en el sueño se manifiesta y otros los materiales de los que se provee. Tú, Valentina, en realidad eres el Sr. Holmes en el sueño y Holmes eres tú. Es una posible interpretación. También la de que quieres la presencia del Sr. Holmes, pero no para que te ayude, sino para que observe cómo solucionas tú el caso en el caso de que no lo solucione él. Bien, pensaré en ello toda la noche y veré si tengo una interpretación más acabada.
         - Una pregunta más, Sr. Freud, ¿por qué aparecen dos carruajes en el sueño?
         Ante la pregunta de Valentina todos se miraron, pero el que se sentó como para reflexionar fue el propio Holmes, que permanecía callado.
         - Ante esa pregunta no tengo de momento respuesta. Tampoco el que viajaréis en diferentes carruajes. Puede mostrar tu deseo de mantener a tu hermana al margen de tu competición con el Sr. Holmes. Creo que la proteges en exceso. Pero no quiero seguir por ahí ahora porque el método psicoanalítica exige confidencialidad entre paciente y médico.
         - Pero yo no estoy enferma, Sr. Freud.
         - Lo sé, por eso me he saltado la regla anterior de la confidencialidad. Pero no querría convertirme en protagonista de esta encantadora reunión. Aquí las protagonistas sois vosotras. El Sr. Holmes me ha puesto en antecedente de vuestras dotes y he quedado estupefacto. Y veo que el Sr. Holmes ha sido en exceso comedido en sus elogios. Quizá fuera más interesante volver al caso real –dijo Sigmund Freud mientras se dirigía a Holmes.
         Ahora intervino Holmes.
         - Este caso ha sido un bálsamo para mi orgullo. Yo me he empecinado en creer que se trataba de un asesinato y en realidad no existen pruebas concluyentes de que así fuera. Es verdad que las personas que, seguro os habrá comentado el Sr. Watson, tenían motivos para matar al juez Schefold, pero sus coartadas son sólidas. No hay testigos de que alguno de los tres estuviera en el día de autos en las montañas de Mungrisdale donde se despeñó el carruaje. Ni siquiera hemos encontrado el posible arma homicida. Es verdad que tampoco se ha encontrado piedra u objeto contra el que se golpeara la víctima, pero ese día llovía y es posible que la lluvia haya eliminado cualquier huella o rastro que nos llevara hacia alguna conclusión. Creo que debemos dar por resuelto el caso: se trata de un accidente, de un desgraciado accidente.
         Las palabras de Holmes dejaron a todos helados. Al menos contrariados. A todos, pero con una posible excepción: Valentina.
         - Una pregunta, Sr. Holmes: ¿Algunos de los sospechosos tiene un carruaje como el que se estrelló en Mungrisdale?
         - Así es, Valentina. La señora Graziella, la mujer del juez, tiene uno idéntico al estrellado. ¿Por qué esa pregunta? –preguntó Holmes.
         - Sólo estoy siguiendo su método, Sr. Holmes: aumentar la información hasta que esté todo lo importante. Otra pregunta, Sr. Holmes: ¿Qué hicieron los sospechosos el día anterior al supuesto accidente?
         Aquí Holmes se quedó pálido y se levantó para alcanzar su taza de té que no le pillaba a mano y contestó:
         - Eso no es relevante porque de lo que no hay duda es de la fecha del accidente, supuesto accidente si se quiere: el 19 de noviembre.
         - No dudo de la fecha del supuesto accidente, Sr. Holmes –dijo Valentina en tono serio.
         Y viendo que la cosa se ponía más tensa de lo conveniente entre Valentina y Holmes, intervino Laurita.
         - Sr. Freud. El sueño de mi hermana tiene toda la pinta de una premonición. ¿Tiene usted alguna explicación ante ese hecho? No me refiero a la fecha del accidente porque tú lo soñaste, Valentina, al día siguiente de conocer la carta que nos envió el Sr. Watson relatándonos lo sucedido en Mungrisdale. Me refiero a que el en sueño apareciera usted. Eso es imposible que lo supiera mi hermana.
         - Con la información que tengo, perspicaz Laura, no puedo contestarte. Debería saber si vuestra hermana ha leído algunos de mis libros con interés especial. Pero ya digo que no querría estropear esta hermosa velada con mis teorías. Creo que deberíamos cantar y quizá… bailar. En Viena se baila mucho y me gusta presumir de que soy un excelente bailarín. Sé que lo es también el Sr. Holmes y la Sra. Watson. Y me atrevería a apostar que tú, Laura, te vuelve loca el baile: ¿me equivoco? –contestó Sigmund Freud mientras invitaba al baile a la Sra. Watson.
         Fue el propio Watson el que llevó de la mano a su señora para que bailara con el famoso psicoanalista. La dueña de la casa puso un vals, el famoso Danubio Azul, como para dar contento a su invitado. Todos bailaron, incluso Holmes. También cantaron Watson, Laurita y la Sra. Watson. Y entonces, Valentina cogió de la mano a su hermana y la llevó como en un aparte al sofá más retirado de la habitación, desde el cual no podrían oírlas.
         -  Laurita, ¿por qué has mentido al Sr. Freud? Mi sueño fue anterior al día de autos, como aquí se dice a la fecha del supuesto accidente –inquirió Valentina algo malhumorada.
         - Mira, Valentina, ya me has hablado del Sr. Freud y de lo que hace. Él no cree en las premoniciones, como ellos dicen, es decir, en que se pueda adivinar el futuro a través de los sueños. Si yo le hubiera dicho que tu sueño es anterior habríamos dejado en evidencia al Sr. Freud. Una mentirijilla para quedar bien, como cuando nos escapábamos en invierno por la ventana de nuestra habitación de casa de nuestros padres para tirarnos bolas de nieve. Luego volvíamos como si nada malo hubiéramos hecho. Y en realidad no hacíamos nada malo, sólo divertirnos. Por cierto: ¿tú crees en lo del accidente?
         - No, creo que se trata de un asesinato –dijo Valentina.
         - ¿Y el Sr. Holmes lo sabe, Valentina?
         - Esa es una buena pregunta, porque no sé si es verdad que cree que es un accidente o nos está haciendo creer que lo es, Laurita.
         - Vamos, cuéntame tu teoría, Valentina.
         - Aquí no puedo, pero piensa en estas cosas: dos carruajes iguales; fecha del accidente; correas de sujeción especiales; no hay rastros. A la vuelta te lo cuento. Y piensa también en mi sueño. Ahora intenta reconstruir los hechos mentalmente y en silencio.
         Y la fiesta siguió hasta la cena. Luego se despidió Sigmund Freud porque debía recoger unos papeles en el hotel donde se hospedaba. Las gemelas se quedaron esa noche por no contrariar a la dueña y a la esposa de Watson, la cual las consideraba como unas hijas. Al día siguiente Valentina, ya en la Cueva de los Sueños,  daba la siguiente explicación a su hermana:
         - Te dije Laurita que la pista principal me la dio mi propio sueño: dos carruajes. La segunda pista, que no lo es, es la fecha del accidente. La señora Graziella Di Caprio tenía un carruaje igual que el supuestamente accidentado. Imagina al Sr. Steedman. Condenan a su mujer a la cárcel por un crimen que no ha cometido. La mujer no llegó a salir de ella porque fue asesinada en la misma cárcel. He leído los informes de Holmes sobre Steedman. Es un profesor de universidad. Da clases de matemáticas y lógica. Es además un excelente ajedrecista. Es un tipo frío y calculador. Tiene diez años para imaginar el crimen perfecto.
         -¿Pero cómo estás segura de que fue él? ¿Los demás también tenían motivos para asesinarlo, Valentina?
         - ¿Y quién ha dicho que actuó solo? Tanto la Sra. Di Caprio como el pescador, el Sr. Ramsey se veían en el pub The Fox clever. Es verdad que allí no hablaban para no levantar sospechas, pero allí, por señas, quedaban en algún lugar al abrigo de las miradas de los lugareños. Quizá en la barca de Ramsey, a la noche, cuando los pescadores ya se han retirado a sus casas cansados de su agotador trabajo diurno. Durante años imaginaron cómo matar al Sr. Schefold. Sólo un cerebro comparable al del Sr. Holmes y con deseos de venganza podía imaginar lo que te voy a contar. Había dos carruajes, lo sabemos, uno de de Graziella Di Caprio y el otro de su marido, la víctima, el juez Schefold. Lo que no sabes es que hubo dos viajes a las colinas de Munsgrisdale: una el día 19 de noviembre, lo sabes, pero hubo otro el día anterior. El día 18 de noviembre el Sr. Steedman tomó uno de ellos y se dirigió a las colinas. En un momento abandonó la parte delantera del carruaje –que me he enterado que se llama caja de juego delantero– desde donde azuzaba a los caballos y se metió dentro, se agarró fuertemente mediante correas y, aquí viene un acto de valor heroico, estrelló el carruaje con riesgo de su vida. Los caballos murieron en su caída por la ladera, el coche quedó destrozado, pero él sobrevivió. Volvió andando a casa de la Sra. Di Caprio, la cual le esperaba. Al día siguiente, pero al despuntar el alba, raptó al juez con la ayuda del Sr. Ramsey e hizo  el mismo trayecto que el día anterior. Cuando llegó a la altura del coche accidentando del día anterior mató con algún objeto al juez y le lanzó donde estaba el carruaje. El desnivel de la ladera ayudó a que quedaran cerca carruaje y víctima. No podían bajarlo a hombros porque las huellas que quedaran podían delatar un transporte de un cuerpo pesado. Debió tener suerte, porque cayó muy cerca del carruaje destrozado. Todo parecía un accidente. Nadie vio el viaje del carruaje del día 18; tampoco el del día 19, el día del asesinato, porque aquel lugar de las montañas de Mungrisdale es un lugar inhóspito y peligroso. Mucho antes de las 5 de la tarde ya estaban en el pub The Fox Clever y con la coartada asegurada. El Sr. Steedman eligió muy bien el lugar. Durante años Graziella Di Caprio tuvo el cuidado de no sacar los dos carruajes a la vez. El suyo debió permanecer oculto en algún lugar por indicación del Sr. Steedman. Quizá lo supiera el juez, su marido, pero esa información se la llevó a la tumba. A los ojos del mundo sólo había un carruaje. Es muy posible que en estos momentos se estén deshaciendo del que ha sobrevivido. Quizá lo estén desmontando el Sr. Ramsey y el Sr. Steedman, y se lo lleve el primero al mar, a algún lugar donde el mar no lo devuelva, porque ya sabes que dicen que el mar devuelve siempre lo que no es suyo. Seguro que el Sr. Ramsey, el pescador, sabe de algún lugar donde quede para siempre.
         - ¿Y tú crees que el Sr. Holmes no ha imaginado algo parecido, Valentina? Parecía muy contento para no haber resuelto el caso.
         - Lo sé, a mí me extraña también. El Sr. Holmes se hace viejo, Laurita, y valora a lo mejor otras cosas. Esta es una venganza que parece una justicia, porque en los papeles del Sr. Holmes dice que el juez Schefold se negó sistemáticamente a revisar el caso de la Sra. Robinson, la mujer de Steedman. También se negó a cambiarla de prisión a sabiendas que la de Londres no era la más apropiada para ella. El Sr. Holmes -¿o ha sido el Sr. Watson?- nos ha dado razones para el comportamiento del juez, razones que a nosotras nos parecen más bien sinrazones. ¿Te ha gustado la palabra, Laurita? ¡Esa no la conocías! Volviendo al caso, quizá por eso en este caso, y sólo en este caso, le haya parecido a nuestro amigo que se hacía mayor justicia dejándolo irresuelto que llevando a la cárcel al pobre Sr. Steedman.
         - Pero a mí la curiosidad me mata. Debemos volver a Baker Street y que nos resuelva estas dudas, Valentina.
         - Tranquila, hermana. Apuesto que no tardando mucho recibiremos alguna nota a través del Arcón de los Sueños de parte del Sr. Holmes.
         - Y el Sr. Holmes no investigó lo del reloj parado. Es un truco. Yo lo he leído en algún sitio: para que parezca que la hora del crimen es una que le interesa al asesino rompe el reloj de la víctima y le pone a la hora que le interesa. Lo extraño, Valentina, es que el Sr. Holmes no se diera cuenta de ello.
         - Claro que se dio cuenta, Laurita, por eso el Sr. Holmes no mencionó lo de la hora: no quería llamar la atención sobre ese detalle, pero el Sr. Watson sí que nos lo contó. Sin quererlo, le traicionó. Nuestro amigo detective siempre antepuso su interés por tener un heredero de su método que por resolver el caso.
         - Pues a mí me gusta lo que ha hecho nuestro amigo: es mi ídolo –replicó Laurita sentándose en el sofá de aire con un suspiro de satisfacción.
         - Laurita, ha dejado sin resolver un caso y se ha hecho además amigo del asesino.
         - Ha sido lo más justo, Valentina.
         - Salvo cuando los jueces son los injustos. Además, Valentina, este es un crimen perfecto porque no se puede demostrar que se cometiera el día 18; en cambio el reloj indica –aunque sea falso- que fue el 19 y en esa fecha todos tenían coartada. ¿Qué te parece, Valentina?
         - Tienes razón, Laurita. Podría haberse realizado otro día como el 20, por ejemplo. Es invierno y estamos bajo cero. Así los cuerpos tardan más en descomponen, por lo que no se sabe la fecha de la muerte. Por eso el Sr. Steedman esperó al invierno.
         Y siguieron discutiendo del tema durante algún tiempo hasta que del Arcón Mágico se recibió una nota del detective inglés tal y como había predicho Valentina.
         “Estoy inmensamente agradecido por vuestra colaboración. Todo ha quedado como un accidente. Sé que sabéis que no fue así, pero también sé que estáis de acuerdo con mi proceder. Me hago viejo y ya no me divierte la resolución del enigma en el mundo del crimen porque he comprendido, aunque tarde, que detrás del misterio hay personas que sufren y, a veces, mueren, y eso es más importante que alimentar un ego que, al final, morirá conmigo. Os informo que el Sr. Ramsey ha perecido. Su barco, sobrecargado por una carga que no se ha encontrado pero que es fácil de imaginar cual era, se hundió en el mar. La señora Graziella ha vendido sus propiedades y se ha vuelto a Italia, a Módena, a vivir con sus ancianos padres. Y el Sr. Steedman sigue dando clases de matemáticas. He hablado con él. Padece de una tristeza profunda, como a nadie he visto, pero a la vez se le notaba con tranquilidad de espíritu. He observado cómo explicaba las ecuaciones diferenciales de segundo grado con la mayor naturalidad del mundo. Incluso he jugado al ajedrez con él. Me ha ganado, claro, pero le ofrecí gran resistencia. ¡Es un magnífico ajedrecista! Quiere presentarse al campeonato de Escocia, porque él es escocés. No desconoce la esgrima y algunos combates cuerpo a cuerpo que yo desconocía. No hemos hablado del tema, pero cuando nos cruzamos las miradas él sabía que lo sé y sabía que yo sé que él sabe que yo lo sé. Pero guardamos silencio. Quiero contratarle como colaborador. Quizá no sea la mejor elección desde el punto de vista ético, pero a lo hecho, pecho, como decís por vuestras tierras. Necesito un heredero, un continuador de mis métodos. Me gustaría que fuerais vosotras, pero eso es mucho pediros. Cuando nos veamos os daré detalles, pero seguro que sólo serán accidentales, porque sé que habéis resuelto el caso. Steedman tuvo grandísimo valor para estrellar el carruaje con él dentro y esa cualidad, además de la inteligencia, es la que debe tener mi continuador. Quiero convertir al Sr. Steedman en una pesadilla para el mundo del crimen. Ese será mi legado. Hasta la vista. Saludos a vuestros amigos del bosque”.
         - Este es el motivo, Valentina: quería un heredero y de nada le servía en la cárcel. ¿Te parece bien? Dudas resueltas, ¿no, Valentina?
         Y Valentina tardó en contestar, ensimismada en sus pensamientos.
         - Yo tengo una: ¿desde cuando supo el Sr. Holmes la verdad?: ¿antes de contar el sueño en Baker Street o después? Noté cómo cuando lo contaba se sintió sorprendido, azorado, Laurita.
         - ¿Azorado? ¿Qué palabra es esa? Nunca la había oído.
         - Yo tampoco, Laurita, pero sé que hay un ave que se llama azor.
         - Entonces, si el Sr. Holmes se azoraba es que volaba, y eso no ocurrió, hermana. ¡Eso debe significar otra cosa!
         Y ambas hermanas rieron y cantaron de nuevo junto con sus amigos del bosque:

“Soberbia maldita
  sal de la cueva
  y que no se repita
  que Adán y Eva
  mortales fueron
  por la manzanita”.




ELECCIONES CATALANAS:
 FRACASA EL CONTUBERNIO PP-MAS

Antonio Mora Plaza

         Cualquier visitante extranjero a este país que, llevado por la curiosidad, observara el resultado de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 25 de noviembre y leyera la prensa de derechas (de extrema) al día siguiente como el ABC, El Mundo, La Razón, etc., o viera los debates de supuestos expertos tertulianos en las cadenas de televisión, creería que, o bien se ha equivocado de prensa y televisión, o se ha equivocado de país. La extrema derecha mediática de este país –muy mayoritaria en los medios- se ha apresurado a certificar el fracaso del proyecto soberanista de Cataluña y sus deseos de independencia porque el partido que gobierna en la Autonomía de Cataluña ha perdido 90.489 votos, pasando de 1.202.830 votos en el 2010 a 1.112.341 en el 2012. Se diría que tenían los titulares ya en prensa y no les ha dado tiempo a cambiarlos; o quizá es que no lo hubieran cambiado incluso con resultados más favorable para el líder de CiU. Es verdad que las encuestas auguraban resultados más favorables, pero esta vez los augures se han equivocado notablemente, ridículamente, pero eso es un problema de las empresas que se dedican a tales menesteres. Porque eso no cambia el fondo de la cuestión. La falacia de la extrema derecha mediática estriba en confundir los deseos de independencia de una parte del pueblo catalán con los deseos de independencia del Sr. Artur Mas y su partido. En efecto, el partido de derechas del Sr. Mas ha perdido estos 90.489 votos, pero el partido que más representa los deseos de independencia desde la izquierda en Cataluña, es decir, Esquerra Republicana de Catalunya, ha pasado de 219.173 votos a ¡496.292! Entre ambos el soberanismo catalán se ha reforzado en 186.630 votos. Más aún, si a estos partidos les sumamos la variación de votos de CUP y SI, el resultado es que ese soberanismo ha ido de 1.524.924 votos en el 2010 a 1.781.460 en el 2012, es decir, se ha reforzado con 256.536 votos, un 16,8% de aumento. Los malos analistas y los malos periodistas que escriben en los medios de extrema derecha y que salen en las televisiones confunden el análisis en términos de escaños con el análisis en términos de votos, lo cual les descalifica para siempre. Es verdad que en términos de escaños, aparentemente, el soberanismo ha perdido dos escaños, pasando de 76 a 74, lo cual no se puede hablar además de significativo retroceso en términos de aritmética parlamentaria. Pero estos medios han omitido el papel de otro partido en Cataluña: Iniciativa per Catalunya y sus coaligados. Ello ha ocurrido porque estos medios siguen con el paradigma franquista de antes roja que rota (refiriéndose a España). Este partido no ha apoyado decididamente la independencia pero sí el derecho a decidir. ICV ha pasado de 230.824 votos en el 2010 a 358.857 en el 2012. La conclusión es que este derecho a decidir ha recibido un apoyo de 2.140.317 votos en estas elecciones, cuando estos mismos partidos (CIU+ERC+SI+CUP+ICV) obtuvieron 1.755.748 en el 2010. Un aumento de 384.569 votos, un ¡21,9%! Los partidos que no propugnan ni el soberanismo ni la independencia (PP+PSC+Ciutadans) han aumentado, bien es verdad, en 201.002 votos, pasando de 1.068.453 a 1.269.455. Pero incluso aquí tienen un problema la derecha nacional de origen franquista como es el PP y también el mismo PSOE, y es que el propio PSC, el partido hermano, sí parece apoyar el derecho a decidir, aún cuando se pueda atisbar que se pronunciaría en contra de la independencia de Cataluña. Dicho de otra forma, apoyaría una consulta o referéndum sobre la cuestión aunque fuera para decir que no. En términos de escaños el soberanismo catalán se ha reforzado en uno, pasando de 86 a 87 puestos en el parlamento catalán si incluyéramos a ICV en el proyecto mínimo del Sr. Mas: el del derecho a decidir.

         En cualquier caso un proyecto soberanista en Cataluña estará destinado al fracaso si lo tiene que liderar la derecha catalana como es CiU, porque esta partido es esclavo de la poderosa patronal catalana, de sus cámaras de comercio y de la banca catalana, espacialmente de La Caixa, y los representantes de estas organizaciones no se han pronunciado precisamente por la independencia. A los mercaderes y banqueros no les interesa la independencia de Cataluña, no les interesa nada que suponga grandes cambios institucionales sujetos además a una incertidumbre extrema. Y más teniendo en cuenta que ello supondría de entrada la salida del euro del nuevo país. Al menos así lo han considerado los dirigentes –más bien funcionarios– europeos en Bruselas y en el BCE. Y esto lo sabe y lo sabía el Sr. Mas, que no parece una lumbrera pero tampoco hay que suponerle tan tonto como parece. En realidad todo esto, estas elecciones, han sido un paripé montado por el Sr. Mas con la aquiescencia del P.P. porque ambos suponían que les daría votos: el anticatalanismo del PP le da votos en el resto de España e incluso en Cataluña (de 387.066 a 471.197) y el antiespañolismo de CiU del Sr. Mas y sus compañeros de ejecutiva del partido preveían también un aumento en Cataluña. En este sentido –y sólo en este sentido– el Sr. Mas y la derecha catalana han fracasado. En realidad al Sr. Mas el resultado electoral de estas elecciones le ha quitado un peso de encima porque su proyecto soberanista en solitario estaba destinado al fracaso. Sus primeras palabras pidiendo la complicidad de los partidos catalanistas demuestran que sí tenía pensada la salida o escusa de su fracaso: pedir el apoyo ahora de los que reclaman de verdad la independencia. Ahora ya puede decir el Sr. Mas que si el proyecto no sigue adelante no será porque no haya puesto empeño en ello, sino porque el resto de los partidos independentistas –claramente en referencia a ERC– según él, no apoyan esos deseos. La conclusión ya la adelantábamos: el soberanismo en Cataluña no ha fracasado, lo que ha fracasado es el soberanismo de mentirijillas del Sr. Mas y CiU –habría que decir que sólo Convergencia–, ha fracasado el populismo de derechas, la demagogia para obtener votos. Pronto veremos a CiU y al PP apoyándose mutuamente en ambos Parlamentos para seguir con los recortes y mandar a más españoles al paro.

         Porque lo que sí se ha producido en Cataluña es una crítica a la política económica de los recortes, al furor privatizador del PP y CiU, al desmantelamiento del Estado de Bienestar, que para estos ambos son partidos hermanos. Si sumamos los votos de CiU, PP y Ciutadans vemos que han aumentado, es verdad, en 162.413 votos, pasando de 1.696.050 en el 2010 a 1.858.463 en el 2012 (un 9,6% de aumento), pero la izquierda sociológica ha pasado de 1.128.151 votos en el 2010 a 1.551.309 en el 2012, es decir, 423.158 votos más, un ¡37,5%! de aumento. Este fracaso es lo que han ocultado tanto CiU como la inmensa mayoría de los medios de comunicación de este país. Y cabe suponer que esta crítica ya está pasando en el resto de España. La ventaja en Cataluña y en Euskadi es que hay partidos tanto de derecha como de izquierda, tanto independentistas como no independentistas, como para que pueda reflejarse electoralmente estos cambios y sin que el sistema electoral lo desvirtúe significativamente.

         El que se lo tiene que hacer mirar es el PSOE y su partido hermano en Cataluña, el PSC, porque este partido ha pasado de 1.182.299 votos en las elecciones de 1999 a 523.333 en estas últimas. Es decir, ha perdido uno de cada dos electores. Si nos atenemos a los artículos escritos por el Sr. Griñán y el Sr. Redondo (Terreros) en la prensa parecería que no han escarmentado y que siguen atribuyendo a la crisis económica el descenso de su electorado, incluso ¡un año después de las elecciones generales! Y es precisamente la catalana Carme Chacón la que ya propugna una crítica al segundo gobierno de Zapatero, a sus medidas económicas de mayo del 2010. Por ahí van los tiros, con perdón, pero esas balas van con mucho retraso y con mucho retardo.


                   Madrid, 28 de noviembre de 2012.

para la revista digital "Nueva Tribuna"

        



VOLVER A LA IZQUIERDA PARA SALVAR A LA DEMOCRACIA

Antonio Mora Plaza

            En las primeras declaraciones de Elena Valenciano, portavoz del PSOE, tras el descalabro gallego y vasco en las elecciones autonómicas del 21 de octubre, habla del “ciclo electoral negativo” a consecuencia de la crisis y –algo es algo– a las medidas de mayo del 2010 de ex-presidente Zapatero. Esperemos que esta visión sólo sea momentánea, porque es más una pérdida absoluta de visión, un error monumental. El PSOE creo que no es consciente aún en el lodazal en el que se ha metido. Más aún, es posible que aún piense que debe ser más moderado de lo que es, más neoliberal respecto a las medida que tomó en el pasado, de que aún son necesarios más recortes porque esta política de reducción de gasto público -que nos lleva al abismo por y conducido por el PP- le da votos a este partido y se los quita al suyo. Pero ocurre que los votantes del PP y los del PSOE no actúan con los mismos criterios éticos, no tienen el mismo nivel crítico ni intelectual. Fueron 4.300.000 votantes del PSOE los que le dieron al espalda a este partido en las últimas elecciones.  En cuanto a los votantes del PP, aunque menos críticos, con menos dignidad y menor nivel intelectual, también han dado un toque a su partido favorito como se demuestra en el cuadro adjunto.


Euskadi


Galicia

PP
PSOE


PP
PSOE
2009
146.148
318.112

2009
789.427
524.488
2012
129.907
211.939

2012
653.934
293.671

-16.241
-106.173


-135.493
-230.817
en %
-11,1%
-33,4%


-17,2%
-44,0%
Resultados electorales a las Comunidades en Octubre de 2012

Según el cuadro anterior, los socialistas han perdido 230.817 votos en Galicia respecto a las elecciones anteriores (un 44%) y 106.173 votos en Euskadi (un 33,4%), pero también ha perdido votos el PP, lo cual es muy importante porque desmiente que los ciudadanos gallegos y, especialmente los vascos, hayan aprobado la gestión de Rajoy (como pretende hacernos creer el diario de extrema derecha La Razón). En cuanto a los socialistas, si tienen alguna duda de la causa de la pérdida de votos pueden solventarla contemplando los votos AGE en Galicia, el partido de Xosé Manuel Beiras (200.101 votos). Ahí están los votos perdidos por el PSOE en parte, porque la otra parte se debe a los  perdidos por el BNG (de 270.712 a 145.389). No caigamos en lo que hacen los malos periodistas, que se fijan sólo en los escaños y no en los votos; malos y, claro está, de derechas.

Si el PSOE no atina con el diagnóstico corre el peligro de quedarse fuera de la alternativa de gobierno durante mucho tiempo. Y eso sería una desgracia para España porque el PP no sólo nos lleva a la ruina económica con su reducción del gasto público y, con ello, de la demanda agregada respecto a la del año anterior, sino que nos lleva a una nueva dictadura. Una dictadura con urnas, es cierto, pero con la destrucción paulatina del Estado de Bienestar y el Estado de Derecho. En este siglo XXI ya no es posible concebir la democracia como un mero sistema electoral, aunque garantizado, como en USA. En Europa, o se avanza hacia la democracia consolidada al menos con la socialdemocracia que supone esa defensa del Estado de Bienestar, o sucumbimos de nuevo a la barbarie por otros métodos. La vacuna contra el nazismo, el fascismo y el franquismo aún tiene sus efectos sobre las clases populares de derechas, pero no por mucho tiempo. La tentación de querer mantener los privilegios a toda costa que tienen o creen tener las clases populares que votan a la derecha respetando a vez a la democracia tiene su fecha de caducidad. El asalto a la democracia por parte de Rajoy y sus huestes populescas ya se ha iniciado, lo mismo que ha ocurrido en Italia a partir de Berlusconi, y este país tiene a un gobierno cuyo jefe no se presentó a unas elecciones. En Grecia, parecido. Rajoy, con sus huestes y parte de sus votantes, ya ha iniciado el desmantelamiento del Estado de Bienestar con las medidas sobre la sanidad pública, la educación pública (el neofalangista ministro Wert), la destrucción de la ley de la dependencia via presupuestaria, la rebaja del sueldo de los funcionarios, la nueva ley del aborto, etc.; el asalto al Estado de Derecho con el nombramiento de comisarios políticos en RTVE, en la CNMV, con no pagar a los representantes públicos (la Cospedal en Castilla-La Mancha), con la nueva cadena perpetua revisable, los atentados contra el derecho laboral, y lo que vendrá en el futuro con los tribunales Supremo y Constitucional, contra el divorcio, etc. En este comienzo de siglo, sin Estado de Bienestar consolidado que garantice de manera gratuita un mínimo digno para todos, no hay democracia, tan solo elecciones.

         La tarea de la izquierda –especialmente la del PSOE por ser por ahora la única alternativa de gobierno– consiste en convertirse en un partido al menos socialdemócrata. No he dicho reconvertirse, porque nunca lo ha sido con coherencia. Es verdad que le debemos avances innegables en temas de sanidad pública, dependencia, menos importantes en educación (¡creó o consolidó la enseñanza concertada!), pero eso es ahora ya historia, además de que fuera insuficiente en su momento. Por el camino que vamos la participación del gasto público y del gasto en materia de educación y sanidad pública va a retroceder a la época preconstitucional o casi. Si no se cambia de política económica volveremos al Auxilio Social y a una fiscalidad donde los ingresos públicos se sostenían mediante los impuestos sobre las nóminas. Y, en cambio, ahora hay más ricos y son más ricos que a comienzos de la crisis. El PSOE debe reconocer que las medidas de mayo del 2010 de Zapatero fueron un error porque con ellas comenzaron los recortes. Rajoy ha multiplicado esas mismas medidas con otras de su cosecha (la amnistía fiscal) y no han servido para estimular la economía sino para degradarla. Ahora de media la prima de riesgo es más alta, los parados son más y el PIB decrece. Reconociendo el error y haciendo propósito de la enmienda –aunque suene a sermón de curánganos de la Dictadura– puede el PSOE intentar recuperar el voto perdido. Porque por eso pierde las elecciones y los escaños este partido, no porque el PP remonte sino porque el PSOE se hunde. Pero el voto salvavidas lo tiene en su mano, no lo tiene “el cambio de ciclo” como dice la Sra. Valenciano, lo que pasa que lo tiene enganchado a una cuerda –mitad neoliberal, mitad neofranquista– agarrada por el PP, y mientras no la corte no va a salir a flote. En Euskadi está clarísimo: una legislatura gobernando con el apoyo parlamentario del PP lo ha hundido porque a los votantes del PSOE (PSE en Euskadi) les repugna todo lo que huela o provenga del PP. Y con razón, porque este partido apesta a franquismo.


                  Madrid, 22 de octubre de 2012.