VOLVER A LA IZQUIERDA PARA
SALVAR A LA DEMOCRACIA
Antonio Mora Plaza
En las primeras
declaraciones de Elena Valenciano, portavoz del PSOE, tras el descalabro gallego
y vasco en las elecciones autonómicas del 21 de octubre, habla del “ciclo
electoral negativo” a consecuencia de la crisis y –algo es algo– a las medidas
de mayo del 2010 de ex-presidente Zapatero. Esperemos que esta visión sólo sea
momentánea, porque es más una pérdida absoluta de visión, un error monumental.
El PSOE creo que no es consciente aún en el lodazal en el que se ha metido. Más
aún, es posible que aún piense que debe ser más moderado de lo que es, más
neoliberal respecto a las medida que tomó en el pasado, de que aún son
necesarios más recortes porque esta política de reducción de gasto público -que
nos lleva al abismo por y conducido por el PP- le da votos a este partido y se
los quita al suyo. Pero ocurre que los votantes del PP y los del PSOE no actúan
con los mismos criterios éticos, no tienen el mismo nivel crítico ni
intelectual. Fueron 4.300.000 votantes del PSOE los que le dieron al espalda a
este partido en las últimas elecciones. En
cuanto a los votantes del PP, aunque menos críticos, con menos dignidad y menor
nivel intelectual, también han dado un toque a su partido favorito como se
demuestra en el cuadro adjunto.
Euskadi
|
Galicia
|
|||||
PP
|
PSOE
|
PP
|
PSOE
|
|||
2009
|
146.148
|
318.112
|
2009
|
789.427
|
524.488
|
|
2012
|
129.907
|
211.939
|
2012
|
653.934
|
293.671
|
|
-16.241
|
-106.173
|
-135.493
|
-230.817
|
|||
en %
|
-11,1%
|
-33,4%
|
-17,2%
|
-44,0%
|
||
Resultados
electorales a las Comunidades en Octubre de 2012
|
||||||
Según
el cuadro anterior, los socialistas han perdido 230.817 votos en Galicia
respecto a las elecciones anteriores (un 44%) y 106.173 votos en Euskadi (un 33,4%),
pero también ha perdido votos el PP, lo cual es muy importante porque desmiente
que los ciudadanos gallegos y, especialmente los vascos, hayan aprobado la
gestión de Rajoy (como pretende hacernos creer el diario de extrema derecha La Razón). En cuanto a los socialistas,
si tienen alguna duda de la causa de la pérdida de votos pueden solventarla
contemplando los votos AGE en Galicia, el partido de Xosé Manuel Beiras
(200.101 votos). Ahí están los votos perdidos por el PSOE en parte, porque la
otra parte se debe a los perdidos por el
BNG (de 270.712 a 145.389). No caigamos en lo que hacen los malos
periodistas, que se fijan sólo en los escaños y no en los votos; malos y, claro
está, de derechas.
Si el PSOE no atina con el diagnóstico corre el
peligro de quedarse fuera de la alternativa de gobierno durante mucho tiempo. Y
eso sería una desgracia para España porque el PP no sólo nos lleva a la ruina
económica con su reducción del gasto público y, con ello, de la demanda
agregada respecto a la del año anterior, sino que nos lleva a una nueva
dictadura. Una dictadura con urnas, es cierto, pero con la destrucción
paulatina del Estado de Bienestar y el Estado de Derecho. En este siglo XXI ya
no es posible concebir la democracia como un mero sistema electoral, aunque
garantizado, como en USA. En Europa, o se avanza hacia la democracia consolidada
al menos con la socialdemocracia que supone esa defensa del Estado de Bienestar,
o sucumbimos de nuevo a la barbarie por otros métodos. La vacuna contra el
nazismo, el fascismo y el franquismo aún tiene sus efectos sobre las clases
populares de derechas, pero no por mucho tiempo. La tentación de querer
mantener los privilegios a toda costa que tienen o creen tener las clases
populares que votan a la derecha respetando a vez a la democracia tiene su
fecha de caducidad. El asalto a la democracia por parte de Rajoy y sus huestes populescas ya se ha iniciado, lo mismo
que ha ocurrido en Italia a partir de Berlusconi, y este país tiene a un
gobierno cuyo jefe no se presentó a unas elecciones. En Grecia, parecido. Rajoy,
con sus huestes y parte de sus votantes, ya ha iniciado el desmantelamiento del
Estado de Bienestar con las medidas sobre la sanidad pública, la educación
pública (el neofalangista ministro Wert), la destrucción de la ley de la
dependencia via presupuestaria, la rebaja del sueldo de los funcionarios, la
nueva ley del aborto, etc.; el asalto al Estado de Derecho con el nombramiento
de comisarios políticos en RTVE, en la CNMV, con no pagar a los representantes
públicos (la Cospedal en Castilla-La Mancha), con la nueva cadena perpetua revisable, los atentados contra el
derecho laboral, y lo que vendrá en el futuro con los tribunales Supremo y
Constitucional, contra el divorcio, etc. En este comienzo de siglo, sin Estado
de Bienestar consolidado que garantice de manera gratuita un mínimo digno para
todos, no hay democracia, tan solo elecciones.
La tarea de la izquierda –especialmente
la del PSOE por ser por ahora la única alternativa de gobierno– consiste en
convertirse en un partido al menos socialdemócrata. No he dicho reconvertirse,
porque nunca lo ha sido con coherencia. Es verdad que le debemos avances
innegables en temas de sanidad pública, dependencia, menos importantes en
educación (¡creó o consolidó la enseñanza concertada!), pero eso es ahora ya
historia, además de que fuera insuficiente en su momento. Por el camino que
vamos la participación del gasto público y del gasto en materia de educación y
sanidad pública va a retroceder a la época preconstitucional o casi. Si no se
cambia de política económica volveremos al Auxilio
Social y a una fiscalidad donde los ingresos públicos se sostenían mediante
los impuestos sobre las nóminas. Y, en cambio, ahora hay más ricos y son más
ricos que a comienzos de la crisis. El PSOE debe reconocer que las medidas de
mayo del 2010 de Zapatero fueron un error porque con ellas comenzaron los
recortes. Rajoy ha multiplicado esas mismas medidas con otras de su cosecha (la
amnistía fiscal) y no han servido para estimular la economía sino para
degradarla. Ahora de media la prima de riesgo es más alta, los parados son más y
el PIB decrece. Reconociendo el error y haciendo propósito de la enmienda
–aunque suene a sermón de curánganos
de la Dictadura– puede el PSOE intentar recuperar el voto perdido. Porque por
eso pierde las elecciones y los escaños este partido, no porque el PP remonte
sino porque el PSOE se hunde. Pero el voto salvavidas lo tiene en su mano, no
lo tiene “el cambio de ciclo” como dice la Sra. Valenciano, lo que pasa que lo
tiene enganchado a una cuerda –mitad neoliberal, mitad neofranquista– agarrada
por el PP, y mientras no la corte no va a salir a flote. En Euskadi está
clarísimo: una legislatura gobernando con el apoyo parlamentario del PP lo ha
hundido porque a los votantes del PSOE (PSE en Euskadi) les repugna todo lo que
huela o provenga del PP. Y con razón, porque este partido apesta a franquismo.
Madrid,
22 de octubre de 2012.
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