RAJOY O LA
GUERRA IN-CIVIL POR OTROS MEDIOS
Antonio Mora Plaza
Que Rajoy sea bobo no significa que no sea peligroso.
En realidad es un tipo muy peligroso. Y lo es porque tiene poder. Ese poder se
lo han dado más de diez millones de españoles. Rajoy tiene el nivel intelectual
y psicológico de un niño de 14 años, pero tiene una cosa clara: que su puesto
en el P. P., en el partido PPinocho, depende
de que sea capaz de mantener la intención de voto, de que no tenga un mayo del
2010 como Zapatero. Los más de 5 millones de parados le importan un bledo
porque en el fondo piensa –junto con el P. P. y gran parte de sus votantes– que
si están en el paro es porque son unos vagos que no aceptan trabajar en un
trabajo indignamente remunerado. Rajoy y sus secuaces en el Gobierno -y gran
parte de sus votantes- piensan que también sobran todos los funcionarios porque,
trabajen en lo que trabajen, no generan riqueza porque cobran de los impuestos.
Es de cretinos, porque según eso un maestro que trabaja en el sector privado genera
riqueza y merece una retribución, pero si el mismo maestro trabaja en la
pública es que le regalamos el sueldo los demás. Por eso y porque funcionariado
y Estado de Bienestar están profundamente unidos, para cargarse al último ha de
hacer lo propio con los vagos funcionarios. Así de cretinos son los del P. P y
parte de sus votantes. Ahora les quita una paga a los funcionarios de las 14
que cobran, lo que supone reducirles el sueldo en un 7,14%, además de hacerlo
de forma indiscriminada, independientemente de sus niveles de retribución. Y
además les quita los días libres llamados moscosos,
que con ese apelativo estaban condenados al fracaso porque los del P. P. no
pueden soportar que los funcionarios tengan algo que agradecer a un ministro
socialista. A los parados se les reduce la retribución del 70% al 50% sobre la
base reguladora a partir del séptimo mes de cobro. Y según Rajoy, el P. P. y
parte de los votantes del P. P. se lo tienen merecido porque, si están en el
paro, es porque quieren. Ahí están 8 millones de alemanes trabajando por 400
euros. Con los dependientes el P. P. y Rajoy tienen que tener más cuidado
porque ahí están muchos de sus votantes. Pero eso lo hacen la Comunidades
Autónomas, que para los cretinos del P. P. no son Estado, además de que algunas
de ellas –Andalucía, Euskadi– están gobernados por los peligrosos socialistas,
que son unos despilfarradores, aunque lo del aeropuerto de Castellón sea una
cagada de los peperos de la Comunidad
correspondiente. Además ya han preparado a sus votantes diciendo, por ejemplo,
que hay mucho fraude en eso de la dependencia. La justificación del copago
sanitario –sólo farmacéutico según argumentario pepero, como si los medicamentos no formaran parte de la Sanidad–
también se debe al despilfarro y al uso abusivo de la receta. Con este tema han
montado una de no te menees porque los datos de Hacienda que tienen los
ordenadores de las farmacias son del 2010. Ahí, sin embargo, han tenido la
precaución de aumentar las recetas en función del IRPF –pero sólo según los
ingresos derivados de este impuesto– porque ahí está la tercera edad y, por lo
tanto, mucho voto pepero. Es verdad
que el sistema es injusto por estas dos cosas: porque sólo tienen en cuenta
este impuesto y por los niveles de fraude, pero el P. P. confía que sus
votantes de la tercera edad no tengan en cuenta semejante minucia. Hasta ahí
Rajoy y sus secuaces habían calculado que estas medidas no iban a mermar su
intención de voto. Y hay que reconocer que no han andado descaminados, porque
la última intención de voto del CIS le mantenía en un 37%, que unido a la
intención de voto del PSOE de un 23%, le daba argumentos a Rajoy y sus secuaces
de proseguir en el empeño de desmantelar el Estado de Bienestar.
Rajoy va y viene inculpando a diferentes colectivos de
la crisis porque piensa –perdón por unir Rajoy con pensar– que los votos que
pierda por un lado los va a ganar por otro. De esta manera va tomando medidas
sucesivamente contra los emigrantes –negando el derecho universal a la Salud de
toda la población-, contra los asalariados, contra los funcionarios. Ha tenido
más cuidado con las pymes y los/as pensionistas porque ahí hay mucho voto
tardofranquista y mucho autoconvencido privilegio. También inculpa Rajoy a la
herencia recibida cuando, si algo hizo Zapatero, fue señalarle el camino a
seguir a partir de mayo del 2010; culpa también al BCE, a la Merkel, a Europa,
siempre como el niño acomplejado que no ha dejado de serlo nunca. Pero Rajoy y
sus secuaces piensan –es un decir– que sus votantes son tan cretinos como ellos
y este gallego agranda el camino iniciado por anterior presidente desaforadamente,
aunque su camino nos lleve al desastre.
Pero hay algo con lo que no contaba Rajoy y el P. P.:
que la cabezota prima de riesgo no descabalga y sigue impasible el ademán –en
este caso también el alemán, tal y como
decíamos los niños que estuvimos en los colegios de curas del franquismo–. Y he
aquí que a Rajoy y sus secuaces no les queda más remedio que subir el IVA
porque estos cretinos ya se han convencido a estar alturas -¿o todavía no?- de que
sólo reduciendo el gasto público ni
se contentan los mercados sedicientes ni se crea empleo. Rajoy ha retrasado lo
más posible esta medida porque ahí hay mucha intención de voto de comerciantes
y pequeños empresarios que hasta ahora pensaban que Rajoy les mantendría el
privilegio de no contribuir a la crisis con sus impuestos. Es verdad que la
reducción del gasto afectaba al Consumo y al conjunto de la demanda agregada,
lo cual redundaba en una bajada de sus ventas, pero Rajoy confiaba en la
capacidad de su ministro de Economía de separar la responsabilidad de su
ministerio de la marcha de la economía. Razón por la cual el Sr. de Guindos, en
lugar de tomar supuestas medidas para relanzar la economía, se dedica a realizar
pronósticos como si fuera un profesor de Universidad, aunque el Sr. de Guindos
haya estudiado en el CUNEF, que no deja de ser un colegio para niños de papa o casi. Con el aumento del
IVA y otros impuestos, y junto con la reducción de la partida del desempleo -¡13.760
millones de euros entre este año más el 2013 y el 2014!- espera aumentar los
ingresos en unos 56.440 millones de euros según la nota publicada ¡en inglés! por
el Ministry of Economy. Se habla de
una cifra aún mayor, pero esto es lo publicado oficialmente. Entre esas medidas
está la ya rebajada en educación y sanidad (Regions
Health Care and Education) de 6.267 millones. Con unos ingresos del
conjunto del Estado más la Seguridad Social de 376.700 millones según datos de
Eurostat para 2011 (35,1% sobre 1.073.383 millones de PIB), ello supone una
reducción del 15% de los gastos públicos. Y eso tirando por lo bajo, porque los
ingresos fiscales son menores y porque las intenciones de Rajoy y sus secuaces
es de reducir en tres años 65.000 millones de euros. Esto asegura a los peperos dejar el gasto público en un
entorno del 30% del PIB, lo cual lleva al tercermundismo el Estado de Bienestar
y a la propia democracia, además de asegurar también la recesión y el aumento
del paro. ¡Menudo negocio han hecho con esto los votantes del P. P.!, porque lo
del IVA también les va a afectar a ellos, bien sea directa o indirectamente. A
los comerciantes, porque no van a poder trasladar en gran medida a los precios
el aumento de los costos que supone el aumento del impuesto; a los pensionistas
porque son consumidores y la parte trasladada a los precios la pagarán también
ellos por más que se creyeran en el privilegio de no soportar la crisis.
Rajoy y sus secuaces pretenden
proseguir la división de los españoles entre herederos de vencedores de la
in-civil guerra y de los vencidos. El P.P., claro está, se considera heredero
de los vencedores. Ahí estaba el ministro del dictador, el Sr. Fraga, como
presidente del partido hasta que la naturaleza se lo llevó con su jefe –o vaya
usted a saber a donde– al país de irás y no volverás. Ahí está Aznar y su
bigotito de falangista tardía o, como él decía en el diario de La Rioja, de falangista independiente. Y casi
estuvieron en un homenaje al Alcázar de Toledo, homenaje que les dejaba con el
culo franquista tan al aire que decidieron anularlo a última hora. Ahí están
los ancestros de Gallardón y Aguirre para señalarles la trinchera donde deben
estar. Si alguna vez se intentó lo que los socialistas llaman la cohesión
social –de loables intenciones, pero de dudosos resultados– y el borrón y
cuenta nueva para los franquistas de ayer –hoy votantes del P. P.– este gallego
con vocación de eterno segundón se lo ha cargado. Por eso este tipo cuida a los
–y, sobre todo, a las– pensionistas, porque su voto lo tiene asegurado, porque
el P. P. y su Sección Femenina
–Aguirre, Cospedal, Barberá– piensan que el franquismo sociológico con toques
católicos integristas que aún permanece en una parte de la sociedad les asegura
un suelo electoral. No es que eso les dé para la mayoría absoluta, pero un poco
de aquí y de allí y un mucho de prácticas neoliberales socialistas –medidas de
mayo del 2010 de Zapatero– les ha dado a Rajoy y sus secuaces para destruir el
precario Estado de Bienestar, el derecho laboral y ahondar la división de los
españoles entre hijos y nietos de vencedores y de vencidos. Bueno, allá él,
pero la historia aún no se ha acabado, porque la historia no se acaba de acabar
nunca.
Madrid, 15 de julio de 2012.
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