viernes, 7 de septiembre de 2012


SEIS MICRORRELATOS
por

Antonio Mora Plaza



EL DONCEL Y LA REINA CATÓLICA


         “Mi bello doncel, paje del duque del Infantado, tomad vuestras armas y armadura e iros a pelear a la vega de Granada contra el rey de Granada Muley Hacén y rescatar a la Sultana, la madre de Boadill, que la tiene presa. Esta guerra entre musulmanes solo bien nos puede traer a nuestros reinos. Este libro de misa y oración os acompañará”.
Yo soy Martin Vázquez de Arce, castellano al servicio de los Mendoza de Guadalajara y doy fe que estos fueron los deseos –para mí órdenes- de la Reina. Y eso hice, pero no quiso la fortuna que pudiera cumplir mi promesa, porque caí en la vega de Granada en el año del Señor de 1486. Antes de morir tomé el libro y leí mis últimas oraciones. ¡Dejazme de discursos sobre las armas y las letras!: sólo soy un guerrero que cumplía órdenes.



Madrid, 15 de septiembre de 2008

        





EL SUEÑO DEL ABRECARTAS



- Hoy te has levantado muy pronto. Tienes mala cara, hijo. Quiero aprovechar para contarte algo importante.
  Sólo pensaba en el sueño horrible que tanto se repetía. Soñé que me levantaba con un abrecartas afilado y apuñalaba a mis padres mientras dormían, que la sangre fluía y no paraba, caía por las patas de la cama y lo inundaba todo. ¡Parecía tan real!
- Pesadillas, padre.
- Tenemos que hablar. Has cumplido 18 años y tienes que saber que te hemos criado como a un hijo y así te queremos, pero eres adoptado.
Tuve que sentarme para no caer.
- Y que pasó con mis padres.
- Es duro, pero tienes derecho a saberlo: tus padres fueron asesinados por unos supuestos ladrones mientras dormían.
- Estarán en la cárcel, supongo.
- Nunca fueron encontrados ni se llevaron nada.
- Qué instrumento usaron.
- Un abrecartas afilado.





Madrid, 16 de septiembre de 2008






EN UNA CARCEL DE BABILONIA



         Un sumerio y un acadio han ido a la cárcel hace 18 siglos: el primero es un farmacéutico acusado de robo; el acadio, un noble acusado de conspirar contra el Emperador. Un día el acadio oye: “Carceleros, respondéis con vuestras vidas del cumplimiento de sus condenas y también de sus vidas”. El acadio se lo comenta al sumerio. El sumerio medita y, de pronto, se le ilumina la cara, sonríe, coge una bolsita de los bolsillos de su levita, toma su contenido, escribe una nota y cae aparentemente muerto. El acadio llama al carcelero y éste encuentra la nota al sumerio que dice: “Sé dónde está el antídoto; apenas tenemos un atardecer. Sacadme de aquí o moriré y moriréis, carceleros”.



Madrid, 25 de agosto de 2008


                  
        






HISTORIA DEL BEDUINO



Había en Bagdad un beduino burlón y un día se encontró una botella, la frotó y dijo: ”vamos mago vidrioso, hazte presente que te pediré un imposible, a ver si eres capaz de cumplirlo”. El genio apareció y le dijo: “huidizo beduino, pídeme lo que quieras”. “Sea -dijo el beduino-, hazme a la vez alto y bajo, guapo y feo, bueno y malo”, pensando que ello era un imposible. ”Sea –le contestó el mago-, serás un espejo”. En efecto, el espejo reflejaba, no la realidad, sino los deseos de los que se miraban, y así, los bajitos no se veían como tales, los feos se atusaban hasta parecer galanes y los malos, de puro mirarse, se olvidaban de cualquier arrepentimiento.




Madrid, 23 de junio de 2008











LA TENTACIÓN DEL ALQUIMISTA




         En la bella ciudad de Toledo tenía a mi cargo un ayudante y un gato curioso. Un día le dije a mi ayudante: “tengo que hacer una visita a un noble toledano; guardaos de tocad el precipitado del matraz porque tiene una densidad y brillo desconocido”. Y eso hice, pero cuando volví pude comprobar que mi gato estaba muerto, mi ayudante ausente y las garras del minino convertidas en oro. Al día siguiente, una hoja local decía que un joven con las uñas de oro yacía muerto en la calle”. Era mi ayudante. Mi curiosidad me ha llevado a abrir al gato para saber la causa de su muerte y la sorpresa ha sido infinita: no sólo las uñas, sino todo el esqueleto era de oro.
         Yo, el alquimista, llevó varios días sin dormir porque he podido averiguar donde está enterrado aquí, en Toledo, mi ayudante.



Madrid, 15 de septiembre de 2008









EL VASO DE LECHE



“Ahora se alimenta de ricachones, la muy víbora”. Sí, se lo habían dicho muchas veces sus amigas, pero tenía 3 hijos y los tenía que alimentar; también 3 casas hipotecadas. Hasta ahora los divorcios habían sido su fuente de financiación. El primer marido era un joven e ingenuo operador de bolsa; el segundo, un vago de la alta sociedad pero con muchas propiedades; el tercero, un jugador arruinado y su boda con María fue su última apuesta y, claro, perdió. Ella era una farmacéutica y que aprendió el arte de la farmacopea, guapísima y viajada. Cuando pensaba esto, se despertó el último marido, Cecilio, un contratista. “Cariño, porqué me despiertas si hoy es domingo” –dijo él-. “No he sido yo, es que no te has tomado el vaso de leche que te he preparado. Tómatelo y verás como coges el sueño- dijo élla-.



Madrid, 14 de noviembre de 2008

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