SOBRE El DOCUMENTO PRESENTADO A BRUSELAS: HIPOCRESÍA,
CINISMO Y MENTIRAS (I)
Antonio Mora Plaza
El documento presentado por el gobierno
de Rajoy en Bruselas (Consejo Europeo) llamado “Programa Nacional de Reformas, 2012” es todo un ejercicio de cinismo, una exaltación de la
hipocresía, un compendio de la mentira, sobre todo si lo comparamos con lo que
decía el Partido Popular a sus posibles votantes en las últimas elecciones
legislativas al Parlamento. Veamos algunos ejemplos:
1) Recordemos las acusaciones del P. P. cuando estaba
en el gobierno el PSOE sobre manirroto y demás supuestos dispendios de Zapatero
(casi personalmente), que le dieron muchos votos al P. P. entre las capas
populares más atrasadas intelectualmente. Pues bien, dice el documento que “el
déficit del 5,50% del PIB registrado por las Administraciones Públicas pasaba a
ser un ¡superávit! del 1,30% en 2005 hasta alcanzar un pico 2,4% observado en
el ¡2006!”. Con lo cual queda claro que la causa de los déficits posteriores al
2006 eran a causa de la crisis y no al revés, como lo presentaba el P. P. antes
sus posibles votantes.
2) Más adelante
dice que “que estos ingresos –se refiere a los habidos hasta el 2006, aunque no
especifica desde cuando- se canalizaron en su mayor parte a la reducción de la
deuda pública, cuyo peso en relación al PIB era en 2007 prácticamente la mitad
que a mediados de los noventa”. El P. P. estuvo durante años bombardeando a sus
posibles votantes con lo contrario, con que la deuda estaba desbocada, además
del déficit. Hay que recordar que deuda y déficit están profundamente
relacionados, porque la deuda es la suma de los déficits (y superávits) del
pasado. Mentira y cinismo a la vez.
3) Explica el documento que la parte de la crisis
específicamente española se debe a “la falta de sincronía cíclica con las
economías centrales de la zona euro, ¡cuyo peso en la política monetaria del
Eurosistema es determinante!, ha favorecido la aparición de desequilibrios, especialmente
de un alto endeudamiento derivado de los costes de financiación reales
negativos”. Aunque el lenguaje es un tanto críptico y demuestra el escaso nivel
intelectual de quien escribe todo esto, lo que viene a reconocer es que una de
la causas de la crisis y del endeudamiento del sector privado –no habla
explícitamente de lo privado, pero es así el hecho- es la caída de los tipos de
interés desde la entrada en el euro, aunque esta caída ya venía produciéndose
mucho antes. Lo que omite paladinamente el P. P. es que la otra gran causa de
la crisis fue la liberación del suelo por parte del gobierno de Aznar estando
el Sr. Rato de ministro, ese que luego despidieron del FMI por inútil, aunque
se excusó con temas familiares. En definitiva, el P. P. atribuye ante Bruselas
una sola causa de la crisis y ésta además es la contraria de la que reconocía
ante sus huestes votantes.
4) Dice el
gobierno del P. P. que “¡es el 2008 cuando el giro en la favorable trayectoria
de las finanzas públicas se hace más patente!”, justamente un año ¡después! del
comienzo de la crisis, reconociendo el documento que en ese año se pasa de un
superávit del 1,9% a un déficit del 4,5%, aunque de momento no habla si el
déficit es por culpa de una disminución de los ingresos o por un aumento de los
gastos. El P. P. ha engañado miserablemente a sus huestes votantes, haciéndoles
creer que ha sido por causa de una aumento desaforado (Zapatero manirroto) de
los gastos. Además, el propio Banco de España del impertinente MAFO ha
reconocido que la causa del déficit ha sido por culpa (en un 90%) de un menor
aumento de los ingresos.
5) De la deuda
pública, el propio documento reconoce que, a pesar de los aumentos en estos
años de crisis –¡afortunamente!, digo yo-, “se mantendría por debajo de la
media de la zona euro”, aunque a sus votantes les han hecho creer lo contrario;
y también la teutona Merkel a su votantes, que en esto ha competido con Rajoy
en la mentira y el cinismo, sólo que la oronda valquiria ha engañado a todos
los alemanes y Rajoy a sus votantes.
6) Más tarde, el redactor del documento se contradice
con lo visto hasta ahora y, para justificar los recortes de Rajoy, habla de
“una política fiscal excesivamente expansiva”, cuando en realidad las medidas
del gobierno de Zapatero a partir de mayo del 2010 tienden a frenar el déficit
reduciendo el gasto. Esta parte de la página 4 parece retocada políticamente para compensar lo afirmado
anteriormente, precisamente por la distancia entre lo dicho por el gobierno del
registrador pontevedrés y lo que se dice a Bruselas.
7) En esta
misma página se congracia con el Consejo y recoge intenciones tanto de
“consolidación presupuestaria” –que significa reducir el gasto– y de “estimular
el crecimiento y el empleo”. Ambas cosas son contradictorias y en ese error
están todos: el Consejo, la Merkel, Rajoy y el propio PSOE, pero esto tardarán
en darse cuenta. Es decir, o se hace una política encaminada al crecimiento y
al empleo y te olvidas del déficit por un tiempo o lo contrario, pero no ambas.
8) Se habla de restaurar “la competitividad perdida”,
que ha sido siempre una mentira y justo cuando aumenta aquélla por mor de la
caída del empleo. A corto plazo hay que elegir: o competitividad o empleo, pero
darse cuenta de esto exigiría un nivel intelectual y de crítica del que carecen
los redactores del documento.
9) El epígrafe sobre el empleo público es una burla.
Se habla de “mejorar la calidad y la eficiencia del empleo público”, pero para
ello se dice que “abordarán las medidas para atajar el absentismo” y de
“permanencia de la incapacidad temporal de los funcionarios”. Es decir, mayor
control y que paguen –como luego se ha visto– con reducción de los salarios
cuando estén de baja, es decir, a pesar de que el médico les de la baja. ¿Habrá
todavía funcionarios que voten al P. P.? Claro, que también el PSOE la pifió
cuando les bajó el salario. No sé si con estas medidas mejorará la
“eficiencia”, pero la calidad del servicio desde luego que no.
10) En el capítulo de la Sanidad se dice que “el
objetivo fundamental de la reforma sanitaria es garantizar la sostenibilidad
del Sistema Público Sanitario”. Como criterio general es una estupidez digna de
los cretinos que han redactado el documento. Cualquier sistema es sostenible si
se supedita el objetivo principal a su sostenibilidad, y el objetivo de un
sistema de salud pública es que la misma sea prestada en términos de
universalidad, no discriminación y gratuidad. Si no cumple estos objetivos el
resto no sirve para nada y el criterio es propio de los sistemas y empresas
privadas: lo primero es la cuenta de resultados y lo demás viene después. Lo
mismo se dice de la Dependencia: “reforma integral para… garantizar su
sostenibilidad”. Hay que decir que la palabra eficiencia aparece mucho en el documento empleada de una manera
indebida, al menos desde el punto de vista económico. Los que han redactado el
documento y muchos políticos –ahora recuerdo a Soraya Sáez de Santamaría– la
palabra eficiencia la emplean en
sentido de productividad, aunque no
son conscientes de ello, pero sí aspiran a engañar con el lenguaje a sus
votantes. Eficiencia se refiere a la posibilidad
que tiene un sistema económico de mejorar un objetivo reasignando recursos,
cosa distinta de intentar aumentar el objetivo con menos recursos. En la
práctica se traduce en una reducción de la calidad de los servicios, pero suena
bien emplearla por doquier, como si los que la emplean fueran tan estúpidos
como creen que son sus destinatarios y presuntos votantes.
11) En un país con más del 20% de economía sumergida y
de un nivel de fraude fiscal por el estilo, el documento se preocupa del
“fraude en materia de Seguridad Social”, cosa comprensible después de ver la
amnistía fiscal a los defraudadores que ha dado el gobierno de Rajoy.
12) Todo lo que se dice en la introducción de la
reforma laboral de febrero de este año es una burla, pero especialmente aquella
que se refiere a “reducir la dualidad del mercado laboral”, cosa que al parecer
se pretende con un contrato que llaman indefinido, según el cual, al cabo de un
año, puede ser el trabajador despedido sin derecho a indemnización. Como les
parece poco a los redactores del documento, ahora, a la palabra, eficiencia añaden la palabra eficacia, como si esta última añadiera
algo con algún sentido.
13) Del sistema educativo se dice que “la mejora de la
eficiencia del sistema educativo es esencial para dotar a la economía española
de una base de capital humano que contribuya a aumentar la competitividad, el
crecimiento y el empleo”. Y ya hemos visto cómo pretende el gobierno aumentar
todo ello: reduciendo la partida presupuestaria a la educación, aumentando
notablemente (se habla de un 20%) de alumnos por aula, no renovando a los
interinos, etc. Siguen empleando la palabra eficiencia
–el gran fetiche de los ignorantes– al que añaden ahora competitividad, la cual es buena para
producir coches o abaratar precios en el sector privado, pero carece de sentido
en los ámbitos educativos y sanitarios públicos porque, tanto profesores como
funcionarios sanitarios, lo son por vocación y no por ganar dinero, salvo
posibles excepciones. En definitiva, se dice que se quiere una cosa -aunque
torticeramente explicada- y se hace otra con un cinismo digno de encomio.
14) De las becas se pretende el loable objetivo de
“garantizar que quienes tienen talento y voluntad de estudiar… puedan hacerlo
con independencia de su situación socioeconómica”. Estupendo, pero lo que ha
hecho el gobierno es reducir el presupuesto para becas, es decir, se pretende
una cosa y se prepuesta para lo contrario. Con las lenguas extranjeras se dice
lo mismo, se habla de “la posibilidad de estancias formativas de profesores y
alumnos”, y el ministro de Educación reduce las becas para tal fin, y eso que
el ministro Wert parecía una personal normal en la tele y en la cadena SER
cuando hablaba. Pero ya se sabe que las apariencias engañan.
15) En el epígrafe 5.4 se produce una aportación al
lenguaje con la palabra “emprendimiento”. Se habla de una ley de emprendedores, pero en ningún momento se define que es un
emprendedor, qué requisitos ha de tener una actividad digna de tal nombre, con
lo cual una tienda de “chinos” de las miles que pululan en nuestro país podría
ser considerada emprendedora. Otra
palabra fetiche que se emplea porque suena a voto en una urna, pero nada más.
16) Un escalofrío da leer el epígrafe 5.6, porque se
refiere al suelo y se habla de “modificar el régimen de valoración del suelo”,
de “eliminar obstáculos en el sector”, es decir, de volver a las andadas con la
especulación del suelo y a la burbuja inmobiliaria cuando hayamos salido de la
crisis. No se puede ser más cretino.
Y esto de momento, porque no hemos hecho más que
empezar con el goloso documento. Seguiremos.
Madrid,
6 de mayo de 2012.
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